miércoles, 1 de febrero de 2017

Decir que NO, cuando en realidad estás diciendo SI... a otras cosas.

Artículo extraído de 4 direcciones web, que se citan al final, así que NO soy el autor. El mérito lo tienen otros que agradezco que lo compartan:

1."La mayoría de la gente dedica más tiempo a planificar dónde va un fin de semana que a planear el resto de su vida”, señala Javier Rivero-Díaz, profesor en Instituto de Empresa y asesor de empresarios. “Cuando uno no se ha planteado qué quiere, ni hacia dónde quiere ir, cualquier propuesta suena bien, y es más fácil decir sí”, advierte. Rivero-Díaz pone este ejemplo ilustrativo: "muchas parejas emplean varios meses en planificar su boda, que solo dura unas horas, cuando apenas dedicaron unos minutos a planificar la vida juntos".

El psicólogo Iago Corsanego señala que, cuando no tenemos conciencia de qué es lo que queremos hacer con nuestra vida, el peligro de la inercia nos dirige. “Esto te lleva a modos de vida diferentes de los que te apetecían”. Algo muy relacionado con la baja autoestima. “Cuando tengo miedo de que me rechacen, trago con todo”. Por el contrario, si uno se valora, si tiene claro quién es, en una relación profesional o emocional sabrá hasta dónde quiere llegar. El miedo es el gran enemigo de la capacidad de decir no. Porque con miedo no se escoge: se abarca todo. Y, después, el estrés pasa factura.

En su consulta, Corsanego recomienda a sus pacientes que pongan por escrito dos horarios: uno con las actividades que hacen en el momento y otro con las que necesitan o desean hacer. Después, les pide que puntúen estas actividades de 0 a 10, y en base a estas puntuaciones rehagan su agenda. Esto obliga a reflexionar sobre la estructura de tu vida y, quizá, descubrir inconsistencias como esta: “Los padres dan más prioridad a cosas como tener la casa recogida que a la atención de los hijos. Y luego vienen los problemas”, señala Corsanego. “A menudo la gente descubre que las cosas que juzgan como menos importantes ocupan un gran lugar en su vida”.

2. ¿Eres tú el tipo de persona que no quiere decir No cuando alguien le pide un favor? Bien, por desgracia si dices Sí habrá otras cosas a las que automáticamente estarás diciendo No. Por supuesto que no hay nada malo en ello pero es importante ser consciente de que estás tomando esas decisiones y no simplemente decidiendo cosas que no se corresponden ni con tus valores ni con tus prioridades. A veces tienes que decir No a los nuevos compromisos que te surgen a fin de poder decir Sí a otros compromisos más importantes en tu vida. Así que ya sabes, la próxima vez que te cueste decir No a algo piensa que en realidad estás diciendo Sí a otro montón de cosas que para ti son más importantes. Verás como así te resulta mucho más fácil.

3. PIEDRAS EN LA VIDA. Un experto asesor de empresas en Gestión de Tiempo quiso sorprender a los asistentes a su conferencia. Sacó de debajo del escritorio un frasco grande de boca ancha. Lo colocó sobre la mesa, junto a una bandeja con piedras del tamaño de un puño y preguntó:-¿Cuantas piedras piensan que caben en el frasco? Después de que los asistentes hicieran sus conjeturas, empezó a meter piedras hasta que llenaron el frasco. Luego preguntó:-¿Está lleno? Todo el mundo lo miró y asintió. Entonces sacó de debajo de la mesa un cubo con gravilla. Metió parte de la gravilla en el frasco y lo agitó. Las piedrecillas penetraron por los espacios que dejaban las piedras grandes. El experto sonrió con ironía y repitió:-¿Está lleno? Esta vez los oyentes dudaron-¡Tal vez no!-¡Bien! -y puso en la mesa un cubo con arena que comenzó a volcar en el frasco. La arena se filtraba en los pequeños recovecos que dejaban las piedras y la grava.-¿Está lleno? -preguntó de nuevo.-¡No! -exclamaron los asistentes.-Bien -dijo, y cogió una jarra de agua de un litro que comenzó a verter en el frasco. El frasco aún no rebosaba.-Bueno, ¿qué hemos demostrado? -preguntó. Un alumno respondió:-Que no importa lo llena que esté tu agenda: si lo intentas, siempre puedes hacer que quepan mas cosas.
-¡No! -concluyó el experto-. Lo que esta lección nos enseña es que si no colocas las piedras grandes primero, nunca podrás colocarlas después. ¿Cuáles son las grandes piedras en tu vida? Tu familia, tu vocación, tus hijos, tus amigos, tus sueños, tu salud, la persona amada. Recuerda, ponlas primero. El resto encontrará su lugar.

4. CÓMO DECIR QUE NO
1. Dejar hablar a la otra persona hasta que acabe. No interrumpirla.
2. Empatizar con el otro, ponerse en su lugar. Por ejemplo: “Comprendo que te gustaría que yo…”
3. Si es posible hacer algún comentario positivo. Reforzar. Por ejemplo: “Te agradezco que hayas pensado en mí…”
4. Utilizar la primera persona: “Yo prefiero…”, “he decidido…”
5. No dar respuestas de alteración a nivel no verbal:
6. Mirar a los ojos
7. Postura relajada
8. Volumen audible
9. Rostro serio
10. Evitar manierismos: morderse las uñas, tocarse el pelo…
11. Volumen y tono adecuados que indiquen firmeza, sin que llegue a ser agresivo
12. Si la otra persona continúa insistiendo: retirada de mirada, dejar de dar respuesta y marcharnos. El rechazar peticiones de forma adecuada implica que la persona sea capaz de decir “no” cuando quiera hacerlo y que no se sienta mal por decirlo. Tenemos el derecho de decir que “no” a peticiones poco razonables y a peticiones que, aunque son razonables, no queremos acceder a ellas.
Hay varias razones por las que decir “no” es importante:- Nos ayuda a no implicarnos en situaciones en las que sentiríamos más tarde habernos implicado.- Nos ayuda a evitar el desarrollo de circunstancias en las que sentiríamos que se aprovechan de nosotros o que nos manipulan para hacer algo que no queremos hacer.- Nos permite tomar nuestras propias decisiones y dirigir nuestra vida en esa dirección. Antes de rechazar una petición hay que estar seguros de que entendemos perfectamente lo que nos piden. En caso contrario, tenemos que pedir que nos clarifiquen hasta que la entendamos. El rechazar una petición conlleva la posibilidad de que la otra persona se sienta herida o que intente persuadir al paciente. Los rechazos apropiados deben de acompañarse por razones y nunca por excusas.
RAZÓN: es un hecho que, si cambiase, cambiaría la respuesta. Así, si un paciente rechaza una petición porque está ocupado, pero hubiera dicho que sí en caso de no estar ocupado, el “estar ocupado” es una razón.
EXCUSA: si está ocupado y rechaza una petición, pero la querría seguir rechazando incluso si no estuviese ocupado, el “estar ocupado”, en este caso, es una excusa que simplemente sirve para justificar el rechazo.

Fuentes:
1. http://smoda.elpais.com/articulos/atrevete-con-el-no/1184 (Natalia Martín Cantero)
2. http://www.optimainfinito.com/2008/06/desarrollo-personal-como-decir-no-diciendo-si.html (Jose Miguel Bolivar)
3. http://thinkwasabi.com/2012/03/la-importancia-de-decir-no/ (Alberto Pena)
4. http://www.psicologosoviedo.com/ansiedad/autoafirmacion.php (Andrés Calvo y Esther Blanco)


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